
Ha muerto Miguel Delibes.
Esa noticia ha terminado de despertarnos esta mañana, y ha sido el comentario en el Instituto desde que hemos llegado: la pena no es sólo por la pérdida del escritor, del gran conocedor del castellano y de los castellanos, sino también porque se haya ido una persona de bien, sencilla y preocupada por el medio ambiente y por los problemas cotidianos de la gente común, de los perdedores.
Hemos evocado sus novelas.
El camino, que los alumnos de primero están leyendo, y,que les gusta, como a tantas otras generaciones. Una profesora recuerda que fue el primer libro "gordo" que leyó; otra lo leyó cuando se lo mandaron a su hija en el instituto; aquél la relaciona con la película, en que Alicia Hermida era una de esas Guindillas antipáticas.
Ya que hablamos de cine, recordamos, claro,
Los santos inocentes. Y
La guerra de papá,
El disputado voto del señor Cayo, ..., tantas
películas que nos han llevado del cine a la novela de Delibes, o de su novela al cine a lo largo de nuestra vida.
Hemos decidido, claro, que el
Texto de la semana será en su memoria.
Y ahí viene el dilema:
¿De
El hereje, para reflejar la intolerancia de la inquisición, ya que con ella ganó el Premio Nacional de Narrativa?
¿De
Un mundo que agoniza, donde denunciaba el deterioro ambiental cuando aún no estaba "de moda"? Ya lo sacamos a la luz, cuando trabajamos sobre el deterioro del medio ambiente en relación con los Objetivos del Milenio, y también el que escribió al alimón con su hijo,
La tierra herida, casi treinta años después, en 2006.
Alguien propone
Cinco horas con Mario. Pero no; se ha quedado, afortunadamente, antigua. Nos gusta constatar eso justo en esta semana que hemos hablado tanto de los derechos de la mujer. ¡Y pensar lo que nos impresionó en su día esa obra, y su puesta en escena por Lola Herrera, dueña del escenario en aquel monólogo extenuante!
Hay quien recuerda
El tesoro, por el debate entre jóvenes arqueólogos enfrentados a todo un pueblo que se aferra a su costumbre y se niega a que se investigue en su dominio.
¿Y
Parábola de un náufrago? La profesora que la leyó, piensa que está en la línea de las lecturas de ciencia-ficción que proponemos a los alumnos de Bachillerato para criticar el posible futuro que se augura.
Barajamos muchos otros títulos, para volver finalmente al principio. A nuestros chicos les gusta
El Camino.
"Pero a Daniel, el Mochuelo, le bullían muchas dudas en la cabeza a este respecto. Él creía saber cuanto puede saber un hombre. Leía de corrido, escribía para entenderse y conocía y sabía aplicar las cuatro reglas. Bien mirado, pocas cosas más cabían en un cerebro normalmente desarrollado. No obstante, en la ciudad, los estudios de Bachillerato constaban, según decían, de siete años y, después, los estudios superiores, en la Universidad, de otros tantos años, por lo menos. ¿Podría existir algo en el mundo cuyo conocimiento exigiera catorce años de esfuerzo, tres más de los que ahora contaba Daniel? Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quien, al cabo de catorce años de estudio, no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa. El caso era trabajar y afanarse en las cosas inútiles o poco prácticas"DELIBES,
El camino. Destinolibro. Barcelona, 1997. Vigésimo quinta edición.
SOBRE DELIBES:
http://cvc.cervantes.es/ACTCULT/delibes/default.htm
http://canales.nortecastilla.es/delibes/biblio/biblio.htm