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domingo, 20 de noviembre de 2016

"La isla del viento". Unamuno hoy.


   
   Por fin ha llegado a las salas esta película que estábamos esperando desde hace tiempo, una película necesaria. 
   Dirigida por Manuel Menchón, "La isla del viento" rescata la figura y el pensamiento de Unamuno, actualiza sus ideas ochenta años después de su muerte y nos recuerda el ejemplo del gran filósofo que utilizó sus escritos para cuestionar la monarquía primero y la dictadura después, lo que le acarreó el destierro en Fuerteventura. 
    El otro gran momento de la cinta es el famoso acto en que, como rector de la Universidad de Salamanca años más tarde, a pocos meses de iniciada la tragedia de la guerra "incivil", Unamuno se opuso valerosamente al grito brutal del General Millán Astray con su famoso "Venceréis, pero no convenceréis"
   Es una película para ver muy despacito, para recrearse en la luminosidad de Fuerteventura y en los claroscuros de los interiores; para estremecerse con la frialdad de aquella Salamanca del gélido comienzo de curso del 36. 
   Es un acicate para leer o releer a Unamuno y averiguar más sobre su biografía.
   Pero sobre todo es un estímulo para reflexionar sobre lo que nos rodea, para dejar de echar balones fuera como si no nos concernieran los abusos de los poderosos, de los grandes mercados extendiendo sus alas sobre los gobiernos y afectando a los derechos sociales,sin atender a otros valores que no sean el lucro. 
   Es una llamada a que no nos hundamos en la resignación, en el conformismo. 
   Y, siendo muchas cosas más, la película, en el personaje de Unamuno, nos alienta a los educadores para que tengamos fe en nuestro alumnado y para que no nos abandonemos a la frustración, para que silenciemos todos los cantos de sirenas que cacarean que los chicos y chicas de hoy no tienen interés por nada y no quieren aprender.
   ¡Gracias a Manuel Menchón, por esta película, pequeñita en financiación, grande en lo que persigue!
   Ya hace tiempo estuvo en el Instituto este querido director, presentándonos su primera película, "Malta radio". La admiramos entonces por su sensibilidad y por la arriesgada peripecia que supuso su rodaje. Nos estremece que ahora, años después, sea tan vigente su tratamiento del desamparo de refugiados en el Mediterráneo. 
   Recomendabilísimas ambas.

- Notas sobre Fuerteventura en "Las agonías insulares de Miguel de Unamuno", de Bruno Pérez Alemán.
- Carta manuscrita de Unamuno a su amigo y buen anfitrión en Fuerteventura, Ramón Castañeyra, publicada por la Biblioteca Nacional de España.



sábado, 25 de mayo de 2013

TEXTO DE LA SEMANA. LA VERDADERA EDUCACIÓN

 
DISCURSO DE GRADUACIÓN
Por David Obach Elwes, alumno de 2º de Bachillerato en representación de la promoción de 2013 del IES Juan de Herrera.     
       
             "Llega un día en el que acabas sexto de Primaria. Lo que sientes entonces es algo curioso, porque tienes la sensación de que, en vez de que una etapa de tu vida se ha acabado, ellos han decidido que se tiene que acabar.
             De repente pasas a ser un alumno del Instituto. Nadie te pregunta y tampoco tienes mucha opción. Todo pasa muy rápido.
En aquellos años solíamos ver a unas personas muy grandes y muy serias por los pasillos, que nos daban miedo. Cuando nos hablaban de ellos nos decían que eran de 2º de Bachillerato, que estaban muy estresados y que tenían muchos exámenes.
Lo que fuimos viendo con el tiempo es que, además de que te llenan de estrés, en segundo de bachillerato tampoco te preguntan cuándo quieres acabar una etapa de tu vida. Simplemente te llenan tanto de exámenes que no tienes tiempo para pensar. Cuando por fin lo tuvimos, reflexionamos sobre todos estos años, sobre el final de todo, sobre este instituto y sobre el futuro. Fue entonces cuando empezamos a escribir este texto.
Lo primero que hicimos fue hablar de cómo ahora íbamos a ser totalmente independientes. Nadie nos va a ayudar y vamos a estar completamente solos. En el Instituto, en cuanto alguien aparecía con un nuevo proyecto o iniciativa, nunca le faltaba gente que le apoyara y confiara en su proyecto. La profesora de la biblioteca nos dijo una vez que, cuanto más recortaban, más gente había ayudando y echando una mano para que la biblioteca saliera adelante. Era la dinámica de una piña y la  actitud de que uno nunca iba a luchar solo. 
Al final, lo que hacía que iniciativas como los alumnos mediadores, el Día del Libro o el Grupo de Amnistía Internacional funcionaran, no era la persona que lo proponía, sino el resto de la gente que le daba empuje.
Puede que con toda esa ayuda que nos han brindado, ahora el mundo real nos asuste, pero seremos capaces de salir y hacerle frente.
Nos han llamado generación sin futuro, generación perdida y ninis, pero vosotros nos habéis demostrado que eso mismo nos puede hacer más fuertes. Nos referimos a que nos habéis enseñado a luchar, no por una nota más alta o una media mayor, sino por un mundo mejor; a luchar por unos derechos humanos, por una educación pública y un futuro digno.
Educarnos no para pasar Selectividad y lograr un empleo, sino para elegir el mundo en que queremos vivir… y pelear por ello. Y el ministro Wert podrá llamar a eso adoctrinar, pero en nuestra opinión, esa es la verdadera educación.
La nuestra será una generación perdida o una generación sin futuro, pero, ante todo, es la nuestra, y debemos reivindicar nuestro derecho a defenderla con la misma importancia con la que en tiempos duros debemos defender la esperanza y la alegría.
Porque nos negamos a que, cuando nuestros hijos nos pregunten cómo fue esta graduación, les tengamos que decir que pertenecíamos a una generación que daba por hecho que le iba a ir mal y tenía el pesimismo por bandera.
            Eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, es falso. Nunca en la historia tuvimos tantas posibilidades como ahora. Y decimos esto porque estamos hartos de oír por todas partes que no tenemos ninguna opción. Somos una generación cojonuda, a la que espera un futuro cojonudo porque está formada por gente cojonuda, y que hará cosas, sí, hará cosas que dejarán a todos los pesimistas sin palabras."

VÍDEO PROYECTADO EN LA GRADUACIÓN. En Colomabea, claro.: "Esto no es Granada, es Segundo de Bachillerato".

sábado, 15 de octubre de 2011

SAMPEDRO Y LA EDUCACIÓN




El Texto de la semana que venimos difundiendo desde 2002 en nuestro Proyecto, "Biblioteca entre todos, Biblioteca para todos", lo seleccionamos siempre al hilo de la actualidad, por efemérides, concesión de premios, cambio de estación, actividades del Juan de Herrera,o porque alguien se ha prendado de un fragmento de lo que estaba leyendo y quiere compartirlo.

La actividad de nuestra Comunidad Educativa está centrada desde el verano en la reflexión sobre las novedades de este nuevo curso, y por eso nos reunimos un día sí y otro también para debatir sobre este asunto que tantísimo nos preocupa.

Y buscando voces solventes que nos iluminen en esta crisis, hemos dado con José Luis Sampedro, escritor y humanista. Economista también, licenciado en su carrera de Ciencias Económicas con Premio Extraordinario, ocupó la cátedra de Estructura Económica de la Universidad Complutense y trabajó en el Servicio de Estudios del Banco Exterior de España.

Sampedro, miembro de la Real Academia Española, ganador en 2010 del XXIV Premio Internacional Menéndez Pelayo por sus «múltiples aportaciones al pensamiento humano», y posedor de la Orden de las Artes y las Letras de España desde marzo de 2011, es respetado por su compromiso social, reflejado en libros y entrevistas como las que extractamos en el Texto de esta semana:

“Lo que hace falta, es sobre todo, tomar conciencia ciudadana, reeducarnos. Porque la educación la controla también el sistema, y procura que no nos enteremos de lo que no debemos interesarnos; procura, que seamos solamente productores y consumidores.
Lo importante es tomar conciencia. Eso exige la educación y la formación de la gente. ¿Para qué vamos a educar? ¿Qué objetivos tenemos? El sistema no tiene apenas orientación. Se llama ‘progreso’ a aumentar los bienes disponibles. La educación tiene que consistir en que los seres humanos maduren y lleguen a su completa responsabilidad: si no hay pensamiento libre, no hay toma de conciencia en absoluto.”
Entrevista de Attac, 14.12.10

“La solución a largo plazo de todo es la educación, la preparación de los seres humanos. Ahí sí tendríamos que hacer progreso y desarrollo. Lo primero es que la gente razone y piense por su cuenta. Nos están educando al revés, nos educan para producir y consumir. Nadie nos prepara para ser más humanos, para ser mejores. Dicen que no hay alternativa a este desarrollo. ¿Cómo que no?: ser mejores en vez de tener más cosas. La alternativa es educar para ser mejores.
La mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser, porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser.
Los gobiernos están degradando la enseñanza pública porque tienen miedo y hacen concesiones. Pero a los poderosos, cuantas más concesiones se les hace, más exige: son insaciables. Fíjese lo que está haciendo Esperanza Aguirre con la enseñanza en la Comunidad de Madrid. Lo esencial de la enseñanza es el profesor y hay que crear profesores, pero claro, para eso se necesitan apoyos a la escuela. Que se recorten los presupuestos de enseñanza es un desastre.”
Entrevista de Público, 20/03/2011

“El poder existente, que hoy es el poder económico, domina los medios de información e inculca a la gente las ideas por los medios de información. El poder controla la educación y el poder controla los medios”
“La cultura nuestra, la occidental, tiene una crisis de valores brutal. Ha sustituido los valores por los intereses. Hoy lo que mueve a la gente es el interés económico y lo que vale, como dijo Marx, es la mercancía. Y hay otras formas de desarrollo: el desarrollo de las personalidades, el desarrollo hacia dentro de cada uno, el ser cada uno cada vez más perfecto, mejor, más humano, más positivo, no especialmente codicioso por la productividad. No: hacerse más persona.”
Página oficial de José Luis Sanpedro en Club Cultura, mayo 2011

martes, 13 de septiembre de 2011

Un comienzo de curso triste



Regresamos al blog cuando faltan pocas horas para que nos den el horario del nuevo curso y recibamos a los alumnos de Primero de ESO.
Todos los años esperamos con impaciencia ese momento. Pero este curso es la tristeza la que nos domina. Llevamos preocupados desde los primeros días de julio, cuando se dictaron en la Comunidad de Madrid las instrucciones para Secundaria, que merman las plantillas, que nos aumentan la carga lectiva en dos horas, que eliminaban la hora del Tutor con sus alumnos, que hacen desaparecer las horas del responsable de nuevas tecnologías y del Jefe de Departamento de Actividades Extraescolares y Complementarias.
Tras un verano desasosegante, en que hemos estado pendientes de las noticias, de los correos de nuestros amigos, de las asambleas celebradas por primera vez durante el verano, ahora por fin hemos conocido la repercusión de los recortes en nuestro instituto: ocho profesores ya no van a estar con nosotros, vamos a tener menos tiempo para coordinación de equipos docentes y para que los profesores reciban a los padres que necesiten hablar de la marcha de sus hijos en cada asignatura; habrá menos laboratorios, la ratio de alumnos en los grupos aumenta, a la vez que disminuye la atención a las asignaturas pendientes y a la diversidad; habrá menos profesores de Guardia, y la biblioteca perderá uno de los logros que tanto costó desde que emprendimos nuestro proyecto: mañana sabremos cuántas horas puede estar abierta.

Padres y alumnos se dirigen a nosotros apenados cuando se enteran. Para muestra, el correo que me escribió anoche un alumno de 4º:
De todos los cambios, el que más lamento es el de la biblioteca. Intuyo que a ti te dolerá mucho, pero no te imaginas lo que me entristece perder una de las razones por las que más me gustaba este instituto.
Podría pasarme ahí mucho tiempo sin aún cansarme de la variedad de libros, comics (de lo mejor, por cierto), y películas (lo mismo digo)
Allí encontraba libros que en ningún otro sitio había visto y que este curso tenía muchísimas ganas de leer (los libros que allí hay de África no son fáciles de encontrar, intuyo).
Así que me imagino que este año lo tendremos un poco más dificil, pero sólo te comento, que no vamos a ser los únicos que lamentemos el cierre de la biblioteca
.

No todos comprenden, como este chico, lo que esto supone, y nos vemos obligados a defendernos de las agresiones y falsedades que los medios de comunicación extienden, dedicando todas nuestras energías a dar la información correcta para que la sociedad se ponga con nosotros a reclamar que se cuide la educación pública, que se procure que nuestros alumnos reciban la educación de calidad que merecen.

Eso sí, mientras nos queden fuerzas, continuaremos como podamos con nuestro proyecto, Biblioteca entre todos, Biblioteca para todos . Empezamos recuperando nuestros "Textos de la semana", con este fragmento que Diego Gracia Guillén, Catedrático de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y Director del Máster en Bioética, pronunció en la Conferencia inaugural de los Cursos de formación del profesorado en San Lorenzo de El Escorial en julio de 2006.


LA VOCACIÓN DOCENTE
(…) Tengo una profunda admiración hacia todos los tipos y niveles de docentes y considero que en nuestra sociedad están mal tratados. Quiero explicarme:
Los profesores tenemos una enorme responsabilidad, la de formar las mentes y las personalidades de las jóvenes generaciones, de lo que van a ser esas personas en su vida, y por tanto también de lo que va a ser este país. Y mi impresión es que este altísimo cometido, en el que la sociedad se juega buena parte de su futuro, no está debidamente reconocido ni recompensado.
Ser profesor es casi heroico. No sólo por el bajo salario y la alta dedicación que el asunto exige, sino también, y quizá principalmente, por la falta de estima social.
Vengo diciendo desde hace muchos años que el verdadero Ministerio de Economía, entre nosotros, tendría que ser el Ministerio de Educación. El motivo es muy simple: al proceso económico nosotros no podemos aportar capital financiero, ni tradición industrial, ni tampoco capacidad inventiva o investigadora. Lo único que podemos aportar es mano de obra, capital humano. Y nuestra gran aspiración tiene que ser, por ello, que esa mano de obra sea cualificada, que se halle perfectamente formada.
Este país no tiene casi otro capital que su capital humano. Y ese está en manos de los docentes.



- Eso de la ESO
- Estimada Presidenta de la Comunidad de Madrid
- El saber no es un lujo

lunes, 6 de junio de 2011

REACCIONA. Texto de la semana


El día en que tuve en mis manos el libro de Hessel del que ya se habló aquí, a la vez conocí otro, del que se me habló mejor aún, y que se ha hecho célebre en unos días: Reacciona, compilación de artículos de varios autores.
El derecho a la cultura es uno de ellos, escrito por JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ, que contiene un cuento que mi querido compañero, José Antonio Martínez, me propuso el otro día como Texto de la semana. No pude leerlo en el acto, pero cuando lo hice, me pareció acertadísimo, porque coincido con ambos, y con tantos otros, alumnos y profesores con los que vengo hablando estos días, en que la clave está en la EDUCACIÓN.
¿Llegará el tiempo en que no tengamos que denunciar constantemente que hay mucha "reina sabia"? ¡Ojala!


LA REINA SABIA
(JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ, El derecho a la cultura, Reacciona. Ed. Aguilar, Madrid, 2011, pp-146-147)

Vivió hace muchos años una reina poderosa y sabia obsesionada con mantenerse en el poder.
Separada del pueblo por grandes murallas y profundos fosos, cada día daba órdenes a sus leales para que las condiciones de vida de campesinos y trabajadores fuesen aceptables.
Desde su palacio, entre lujos y tesoros, clamaba para que ninguno de sus súbditos pasase excesiva hambre o demasiado frío. Insistía a sus hombres de confianza para que sus gentes no padecieran miserias ni sufrieran enfermedades relacionadas con la pobreza. Les organizaba grandes fiestas, los invitaba a vino y bailes. «¡Que sean felices, que se diviertan!», decía.
A la reina no le importaba que su gente tuviese de todo... excepto educación. Las órdenes eran tajantes: nada de escuelas, nada de maestros, nada de libros. «Si les damos eso, sabrán tanto como yo. Y entonces se darían cuenta de que no me necesitan», sentenció.



- SOBRE REACCIONA

sábado, 23 de abril de 2011

Catalina León y el arte de enseñar


En el ABC de Sevilla de ayer, viernes, 22 de abril de 2011, Catalina León Benítez, da de nuevo en el clavo, como en todo aquello que trata, con un artículo que titula "Ser profesor. El arte de enseñar"
Sin más que comentar, os invito a que no os lo perdáis, y a que deis un paseo por su blog y veáis, si no lo habéis hecho aún, la maestría que esta mujer admirable ejerce con todo lo que hace, con todo lo que escribe.