domingo, 11 de diciembre de 2011

NICANOR PARRA. Premio Cervantes


¡Cómo nos gusta que el Cervantes vaya este año a Nicanor Parra!


Nos han deleitado los poemas del creador de la antipoesía desde hace años. Y han sido éxito seguro siempre, en los ámbitos en que hemos recurrido a él:
Se recitó, a coro, en el Salón de Actos, durante una sesión muy especial con palomitas, de la inolvidable Cueva de los Prodigios.


Lo elegimos también para la antología que nos dio el Primer Premio de Bachillerato del Concurso de Lectura en Público en 2008.


Rescatamos ahora las palabras con las que nos presentamos en aquella ocación, y su "MANIFIESTO", (Obra gruesa. Santiago, Universitaria, 1969), que nuestro grupo de alumnos de Diurno y Nocturno leyeron de maravilla:

"Estimado público:
Les presentamos a continuación nuestra historia de tres olvidados para leer a seis voces: Nicanor Parra, Oliverio Girondo y Jaime Sabines, los tres, autores olvidados, de ésos que llaman de segunda fila y que no aparecen en nuestros libros de texto.
Nos pareció (se nos antojó) que era justo brindarles la ocasión de subir a un escenario, y que contaran, entre los tres, una historia.
Y eligieron ellos el siguiente argumento: Parra la inaugura inventando -como un prólogo- un idioma, luego Sabines le pone luz al traer la luna, hasta que Girondo nos despierta con la patada a la que sólo calma el amor de los amorosos.
Como toda buena historia, ésta también acabará llorando con Girondo y otra vez Parra –como en un círculo- confiesa qué ha sido para nosotros esto de leer.
Y es que, sobre todo, nuestra historia es eso: un cuento para contar, no para leer con los ojos, sino con los oídos. no para leer de uno en uno, en silencio, sino para que un público como el de ahora lo note, lo sienta, lo entienda... y lo escuche."

Manifiesto

Señoras y señores
Ésta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Este es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se retractaron y se dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.



Así que, ¡cómo no! hemos decidido que el Texto de la Semana es suyo por derecho, para manifestar nuestro contento, para volver a él y seguir sorprendiéndonos con su creación, por ejemplo, de lo que él llamó sus "Artefactos", poemas que son dibujos y muestra de lo que ha dado en denominarse su "antipoesía":

EL PENSAMIENTO MUERE EN LA BOCA

¿Y TÚ ME LO PREGUNTAS? ANTIPOESÍA ERES TÚ

NO SE TERMINA NUNCA DE NACER

LA IZQUIERDA Y LA DERECHA UNIDAS JAMÁS SERÁN VENCIDAS

HÁGASE HOMBRE, SEÑOR PROFESOR, Y DÉJESE DE ANDAR PONIENDO NOTITAS

SOBRE NICANOR PARRA
- WEB de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, en colaboración con el Sistema de Servicios de Información y Bibliotecas, SISIB, del Proyecto "Retablo de Literatura Chilena", en su campaña de postulación al Premio Nobel de Literatura de Nicanor Parra.
- NICANOR PARRA EN EL CENTRO VIRTUAL CERVANTES

¡ME GUSTA LEER!


Hay editoriales que cuidan su promoción con videos de calidad. Éste va a gustar a todos los amantes de la lectura. Seguro

domingo, 4 de diciembre de 2011

Lynn Margulis. In memoriam



Lynn Margulis murió el pasado día 22. Nos ha propuesto una profesora de Biología que le dediquemos el Texto de la semana a esta bióloga cuyo trabajo sobre el origen de las células ayudó a transformar el estudio de la evolución.
Y el texto es la nota necrológica publicada en El País por Antonio Lazcano Araujo, catedrático de Origen de la Vida en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidente de la Sociedad Internacional para el Estudio del Origen de la Vida:

Lynn Margulis, la pasión por la vida
"Si el teléfono sonaba en horas insólitas de la mañana yo tenía la certeza que me buscaba Lynn Margulis (Chicago, 1938). En un español salpicado de aztequismos aprendido hace muchos años en un pueblo cercano a la ciudad de México, me saludaba recitando la lista interminable de mis nombres y apellidos y sin tomar aliento me describía los hallazgos aún no publicados sobre microorganismos exóticos, me invitaba a dar una conferencia, me contaba los avances de su último libro, me pedía que le describiera las últimas novedades sobre el origen de la vida y terminábamos la conversación con la certeza de que pronto nos veríamos de nuevo. Dueña de una vitalidad inigualable que llevó a los estudiantes de Boston a apodarla Nuestra Señora del Movimiento Perpetuo, la mezcla explosiva de su inteligencia, irreverencia científica y enorme calidez sedujo a un sinnúmero de alumnos, colegas y amigos que seguimos lamentando su muerte prematura ocurrida el pasado 22 de noviembre a los 73 años, a consecuencia de una embolia.

Es imposible separar la vida personal de Lynn Margulis de su biografía científica. A los 14 años ingresó a la Universidad de Chicago, y al concluir sus estudios de Biología tres años mas tarde se marchó a México para trabajar en un proyecto de etnobotánica al lado de Oscar Lewis, el legendario antropólogo de la pobreza que estudiaba la vida cotidiana de Tepoztlán. Lingüista nata, allí reforzó Lynn el amor por todas las variantes del castellano que había comenzado a conocer cuando se aventuraba con audacia adolescente a los barrios bajos de su natal Chicago. Su estancia en Tepoztlán duró menos de un año, pero cuando regresó 30 años después las ancianas salían de sus casas a abrazarla, presentarle a sus hijos y nietos e invitarnos a comer sentados en el suelo en torno al fogón.

Lynn regresó a los EEUU, se casó con Carl Sagan, tuvo sus primeros dos hijos y terminó su doctorado. Se divorció de Sagan y se casó con Nick Margulis, un químico estadounidense, y tuvo dos hijos mas, pero se volvió a separar porque no quiso cuidarle el fogón a Carl Sagan ni a ningún otro. Mientras estudiaba el posgrado los descubrimientos de la biología molecular estaban transformando a las ciencias de la vida mes a mes, pero muy pocos se interesaban por el origen y evolución de las células. Haciendo gala de una intuición excepcional y de un conocimiento formidable de la biología, Lynn Margulis no tardó en darse cuenta del papel central que la simbiosis jugó en el origen de las células nucleadas de plantas, hongos, animales y un sinnúmero de microorganismos. Así, mientras algunos miraban hacia el DNA, ella comenzó a asomarse hacia el planeta, lo que le permitió describir la relación entre algunos procesos centrales de la evolución biológica con la transformación de la atmósfera, los sedimentos y la hidrosfera de la Tierra misma. Algunas veces se equivocó, pero sus aciertos modificaron para siempre nuestra percepción de la biosfera.

La acompañé a tomar el té con aristócratas ingleses, intenté mediar cuando se enfrascó en una discusión con Stephen Jay Gould en los palacetes suecos de Alfred Nobel, y me arrastró gustoso a visitar a George Gaylord Simpson y a Ernst Mayr. Me obligó a acampar en medio de salinas desoladas, contemplé desde la seguridad de una playa cómo se metía a nadar entre los leones marinos en las Galápagos y la vi fascinar a las buenas familias latinoamericanas que hacían caso omiso de su desinterés por la etiqueta mientras se rendían ante el encanto de su inteligencia deslumbrante, pero donde era realmente feliz era con estudiantes, para los que siempre tuvo un lugar en su mesa y en su corazón. No en balde su hijo Dorion Sagan afirmó que trataba a sus alumnos como si fueran sus hijos, y a sus hijos como si fueran sus estudiantes de posgrado.

Consciente de las implicaciones de su teoría sobre el origen simbiótico de la células nucleadas, les enmendó la plana a Linneo y Haeckel y se echó a cuestas la reclasificación de todas las criaturas visibles e invisibles, a las que agrupó en cinco grandes reinos. Los microbios eran sus preferidos, y en su cartera llevaba las fotografías de sus protistas preferidos al lado de las imágenes de sus hijos y nietos. Escritora prolífica y de un enorme refinamiento intelectual, hizo de la promoción de la visión secular de la evolución uno de sus empeños fundamentales. Fue una amiga leal, una maestra insuperable y una colega generosa, que comencé a comprender y querer mas el día en que durante una conferencia descubrí en su mirada el candor de una niña frágil pero armada de una curiosidad y una valentía irrefrenables, lista para adentrarse a lo desconocido, como lo ha hecho ahora y para siempre."




- Una revolución en la evolución, un libro de Lynn Margulis en la colección "Honoris causa" de la Universidad de Valencia.

martes, 29 de noviembre de 2011

A debate: la lectura en la era tecnológica


Se ha convertido este curso en tema de muchas conversaciones entre alumnos y profesores el debate, la necesidad de saber defender un tema con argumentos.
Hace dos semanas la discusión en la comida fue sobre la pena de muerte. Había trascendido de un grupo de 4º hasta la mesa de la cafetería. Hoy, la posición del gobierno colombiano respecto a los paramilitares ha encendido una polémica muy argumentada por unos y otros en el Grupo Escolar de Amnistía Internacional.

Curiosamente por otro lado, en pocos días dos profesores nos han hecho llegar textos acerca de la vigencia de los libros en la era de internet, actualísimo tema de discusión que nos parece oportuno recoger. Uno de ellos, el artículo que publicó Juan Manuel de Prada allá por el año 2000 en ABC:

Vindicación del Libro
La consideración de la biblioteca como ámbito casi religioso, como refugio o templo donde el hombre halla abrigo en su andadura huérfana por la tierra, la expresa, quizá mejor que nadie, Jean-Paul Sartre, en su hermosísima autobiografía Las palabras, donde comparece el niño que fue, respaldado por el silencio sagrado de los libros:
"No sabía leer aún, y ya reverenciaba aquellas piedras erguidas -escribe Sartre con unción-: derechas o inclinadas, apretadas como ladrillos en los estantes de la biblioteca o noblemente esparcidas formando avenidas de menhires. Sentía que la prosperidad de nuestra familia dependía de ellas. Yo retozaba en un santuario minúsculo, rodeado de monumentos pesados, antiguos, que me habían visto nacer, que habían de verme morir y cuya permanencia me garantizaba un porvenir tan tranquilo como el pasado".
Esta quietud callada y a la vez despierta de los libros, esta condición suya de dioses penates o vigías del tiempo que velan por sus poseedores y abrigan su espíritu los convierte en el objeto más formidablemente reparador que haya podido concebir el hombre.
El libro, en apariencia inerte y mudo, nos reconforta con su elocuencia, porque entre sus páginas se aloja nuestra biografía espiritual; y es esta capacidad suya para invocar los hombres que hemos sido es lo que lo convierte en nuestro interlocutor más valioso y ajeno a las contingencias del tiempo.
Yo también puedo decir con legítimo orgullo que "los libros fueron mis pájaros y mis nidos, mis animales domésticos, mi establo y mi campo", como escribe Sartre en algún pasaje de su autobiografía. También para mí la biblioteca ha sido, como para Sartre, "el mundo atrapado en un espejo"; también para mí la lectura ha sido una vocación de permanencia que ha exaltado y consolado mis días. Por eso contemplo con cierto preocupado escepticismo esas proclamas más o menos elegíacas que nos hablan de la muerte inminente de estos compañeros del alma.
Los profesionales de la catástrofe y los apóstoles del progreso coinciden en afirmar que los avances en el ámbito de las comunicaciones electrónicas acabarán expoliando ese templo tan costosamente erigido a lo largo de los siglos. Jamás he participado de esta visión fatalista y lúgubre; como Humberto Eco, pienso que las nuevas tecnologías están difundiendo una nueva y pujante forma de cultura, pero se muestran incapaces de satisfacer todas nuestras demandas intelectuales.
La comunicación electrónica viaja por delante de nosotros, se adelanta a nuestras inquisiciones, procurándonos un copioso caudal de información; los libros, en cambio, viajan con nosotros y acicatean nuestras pesquisas, deparándonos el difícil venero del conocimiento. Precisamente porque no ofrecen soluciones rápidas e instantáneas, precisamente porque estimulan nuestra curiosidad perenne, tienen la supervivencia garantizada.(…)
Creo, con cierta certeza, que esta compleja y hermosa forma de clarividencia, este sutilísimo consuelo espiritual que alumbra nuestros días sólo nos lo puede procurar un libro, jamás un artilugio electrónico. Quizá porque, como decía al principio, el libro es un objeto sagrado que nos habita por dentro y nos vincula religiosamente con la vida. Sabemos que los israelitas condenados al destierro custodiaban el rollo de pergamino del Torah en el Arca de la Alianza, un receptáculo portátil que reproducía en miniatura el templo de Salomón. Los libros siempre han propendido a ocupar un recinto sagrado; no me refiero ya a las populosas y exactas bibliotecas, sino al recinto más sagrado del alma humana. Puedo concebir, en un esfuerzo de la imaginación, una utopía funesta como la que ideó Roy Bradbury, en la que los libros hayan sufrido persecución y alimentado el fuego, como pájaros asesinados, para sobrevivir instalados en la memoria agradecida de unos pocos hombres libres. No puedo concebir, en cambio, a un hombre libre deshabitado de libros; sería tanto como imaginarlo desposeído de alma, extraviado en los pasadizos lóbregos de un mundo que no comprende.


Juan Manuel de Prada. Web oficial

CÉSAR ANTONIO MOLINA, Democratización y odio intelectual

MARIO VARGAS LLOSA, Más información, menos conocimiento

sábado, 19 de noviembre de 2011

25 de noviembre: Día Internacional de Lucha contra la violencia de género




El próximo viernes es el Día Internacional de Lucha contra la violencia de género. Se conmemora el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y Maria Teresa), tres activistas políticas asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana.

Amarga coincidencia que no haya pasado ni una semana de la muerte de una compatriota suya, Avellaneda Núñez, alumna del IES Las Canteras de Collado Villalba, muy cerca del nuestro.

Todas las muertes son terribles, pero la de una chica tan joven nos estremece muy hondamente, más si pensamos que podemos habernos cruzado con ella en el cine, en el mercadillo, en cualquier tienda o acera, o incluso en el patio de su Instituto que visitamos hace un mes.

Se había repartido su foto por todos los pueblos de alrededor: su cara sonriente hacía pensar en una vida feliz, confiada. Esa idea la corroboran las declaraciones de la directora de su Instituto a la prensa: "una chica estupenda, buena estudiante, buena en todo".

Compartimos con su familia, sus profesores y compañeros el sentimiento de luto que los aflige y les dedicamos el Texto de la semana, deseando con toda el alma que ésta sea la última muerte que hayamos de lamentar.

Se trata de un fragmento de El Revólver, cuento de Emilia Pardo Bazán que forma parte de una excelente presentación contra los malos tratos, de la Profesora Coral Caro Blanco, miembro del Seminario Interdisciplinar de Estudios de Género de la Universidad de Barcelona:


El revólver
Me casé muy enamorada... Mi marido era entrado en edad respecto a mí; frisaba en los cuarenta, y yo sólo contaba diecinueve. Mi genio era alegre, animadísimo; conservaba carácter de chiquilla, y los momentos en que él no estaba en casa, los dedicaba a cantar, a tocar el piano, a charlar y reír con las amigas que venían a verme y que me envidiaban la felicidad, la boda lucida, el esposo apasionado y la brillante situación social.
Al volver la primavera, el aniversario de nuestro casamiento, empecé a notar que el carácter de Reinaldo cambiaba. Su humor era sombrío muchas veces, y sin que yo adivinase el porqué, me hablaba duramente, tenía accesos de enojo. No tardé, sin embargo, en comprender el origen de su transformación: en Reinaldo se habían desarrollado los celos, unos celos violentos, y razonados, sin objeto ni causa y, por lo mismo, doblemente crueles y difíciles de curar. Si salíamos juntos, se celaba de que la gente me mirase o me dijese, al paso, cualquier tontería de éstas que se les dice a las mujeres jóvenes; si salía él solo, se celaba de lo que yo quedase haciendo en casa, de las personas que venían a verme; si salía sola yo, los recelos, las suposiciones eran todavía más infamantes...
Si le proponía, suplicando, que nos quedásemos en casa juntos, se celaba de mi semblante entristecido, de mi supuesto aburrimiento, de mi labor, de un instante en que, pasando frente a la ventana, me ocurría esparcir la vista hacia fuera... Se celaba, sobre todo, al percibir que mi genio de pájaro, mi buen humor de chiquilla, habían desaparecido, y que muchas tardes, al encender luz se veía brillar sobre mi tez el rastro húmedo y ardiente del llanto. Privada de mis inocentes distracciones; separada ya de mis amigas, de mi parentela, de mi propia familia, porque Reinaldo interpretaba como ardides de traición el deseo de comunicarme y mirar otras caras que la suya, yo lloraba a menudo, y no correspondía a los transportes de pasión de Reinaldo con el dulce abandono de los primeros tiempos.
Cierto día, después de una de las amargas escenas de costumbre…


- CUENTOS DE PARDO BAZÁN

- TEXTOS CONTRA LOS MALOS TRATOS

- COMISIÓN CONTRA LOS MALOS TRATOS

- LOS MALOS TRATOS EN NUESTRO BLOG

martes, 15 de noviembre de 2011

San José de Apartadó, Comunidad de Paz




Conocer a Noelia Tuberquia Salas y a Jesús Emilio Tuberquia Pata es como cambiar de planeta. En el IES Herrera Oria nos han hablado esta tarde a varios grupos escolares de Amnistía Internacional de su Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Colombia.

Suena bien eso de "Comunidad de Paz" a nuestros oídos idealistas. Pues bien, parece que en su entorno molesta por subversivo. Tanto que de todas partes les llueven palos, amenazas... muerte. El gobierno y los paramilitares los acusan de guerrilleros, los asaltan, los acosan. La guerrilla, los FARC, los atacan por no unirse a ellos en su lucha armada. Total, doscientos muertos en quince años a manos de unos y otros.

Pero ellos resisten apegados a su terreno, del que no quieren moverse. Son campesinos y han decidido permanecer en sus tierras, resistir a las presiones de todo tipo, incluso monetarias. "No nos interesa la plata", dicen. Hay muchos intereses que pretenden hacerlos desplazarse. Es un suelo rico en oro, en petróleo, en carbón, en bosques. También el agua es codiciada para privatizarla. Grandes empresas, como Coca Cola andan detrás.

Viven en pequeños agrupamientos de veinte o treinta familias, denominados veredas, casi inaccesibles, que apenas disponen de equipamientos después de que les hayan destruido lo poco que tenían, pero ellos no abandonan: "Nos desplazan de la tierra, nos mandan a las ciudades; allí también nos matan."

Muerte por todas partes, a personas de toda edad, a la hija de tres años que perdió Noelia hace ocho. Pero ellos no desean venganza, ni tampoco quieren las indemnizaciones que el gobierno colombiano ofrece, y que están pervirtiendo a tanta gente.

Quieren paz.

Quieren vivir tranquilos, con sencillez, alejados de las armas. "Quien recurre a la muerte se deshumaniza. Un ser humano menos es una degradación de la sociedad humana"

Vienen ahora de recorrer Europa, de buscar que les apoyemos aquí "para poder mantenerse allá". La solidaridad internacional permite su subsistencia. Si no, habrían terminado ya. Su Comunidad de Paz sería sólo un recuerdo: sólo unos nombres más escritos en esas piedras que se amontonan en el centro de la comunidad para que nadie olvide, porque para ellos es importante custodiar la memoria de los que han caído.











lunes, 14 de noviembre de 2011

Texto de la semana. Cuando vinieron a llevarse...



Desde ayer estamos recibiendo docenas de correos con la noticia del expediente abierto al director del IES Maestro Matías Bravo de Valdemoro, por poner de manifiesto lo que se ha perdido este curso en su instituto debido a las instrucciones de julio.

A la vez, y como justa reacción, nos ha llegado la propuesta como Texto de la semana del conocido fragmento que enumera lo que habían ido haciendo los nazis sin que los ciudadanos reaccionaran para evitarlo. Es común atribuir a Brecht su autoría, si bien parece demostrado que lo creó Martin Niemöller, pastor luterano que se opuso al nazismo, y fue perseguido por ello:

"Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar."


SOBRE MARTIN NIEMÖLLER


Idóneo también para las circunstancias que estamos viviendo es este poema de Maiakowski:

LIBERTAD DE EXPRESIÓN
"La primera noche
ellos se acercan y cogen una flor
de nuestro jardín,
y no decimos nada.
La segunda noche
ya no se esconden
pisan las flores, matan nuestro perro
y no decimos nada.
Hasta que un día
el más frágil de ellos
entra sólo en nuestra casa,
nos roba la luna, y
conociendo nuestro miedo
nos arranca la voz de la garganta.
Y porque no dijimos nada
ya no podemos decir nada"


SOBRE V. MAIAKOWSKI