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Desde hace varios cursos convocamos el “Pasapalabra” en nuestro Instituto. Poquito a poco vamos consiguiendo aumentar el vocabulario de nuestro alumnado, pues cada vez entran en
juego palabras de distintos ámbitos: el del enfrentamiento, el marino, el científico... Este curso 2014-15, será el
relacionado con la MÚSICA y todo el mundo puede conocer de antemano las palabras en cuestión, ya que se publicaron en cuatro entradas de este mismo blog hace días.
En las sucesivas ediciones hemos ido matizando las normas hasta llegar a la forma actual: todos los alumnos participan, y, en función de las palabras acertadas entre todos los de un mismo grupo, se consiguen puntos para la clase. Compiten entre sí los terceros, en el Salón de Actos, y por otro lado, en el Gimnasio, los cuartos y los de primero de Bachillerato.
En cada espacio, además de una profesora coordinadora, contamos con un buen equipo en la organización:
* Un profesor por grupo
(quienes tuvieran clase el viernes a primera hora)
* Seis alumnos ayudantes
de Segundo de Bachillerato: un locutor, que domina el inglés, pues ha de leer definiciones también en ese idioma ; un cronometrador, dos que anotan los tantos en una
plantilla y otra que los escribe tras cada ronda en la pizarra, y, por fin, un músico que marcará el ritmo del juego al son
de un instrumento.
En cuanto al espacio, uno de nuestros mayores hallazgos es el uso de los llamados “corralitos”, uno para cada grupo, que son espacios acotados mediante cintas de balizamiento. En cada "corralito" se coloca un grupo, que ese día integra a todo el alumnado, sin tener en cuenta desdobles o programas diversos. Se sentarán todos en el suelo o en colchonetas, en hilera y supervisados por un profesor, que se ocupa de que
acaten las normas en cada momento.
Habrá sillas frente a la mesa de control, una por clase,
para los representantes que estén interviniendo, en este orden:
Una vez cada persona en su puesto, el profesor
coordinador explica el funcionamiento de la prueba. En cuanto termina, el músico da la nota para que todos permanezcan
quietos y callados. En ese instante comienza el juego por el primer alumno de E3A y de E4A
respectivamente:
Cuando el
cronometrador cante “tiempo”, el
locutor lee definiciones desde la primera palabra, anunciando si “empiezan por” o “contienen” la letra correspondiente y el jugador tiene un
minuto para dar respuestas. Si acierta, el locutor
dice “correcto” y el mismo jugador
sigue contestando a las definiciones hasta que el cronometrador diga “tiempo”, acabado el minuto, o hasta que se falle o se pase el turno al siguiente jugador cantando “Paso palabra”. Este segundo jugador puede responder o
pasar palabra. Si acierta, se le da “tiempo”
para que comience su propio minuto de respuestas. Así hasta que actúan
todos los representantes de ese turno.
Una vez terminada una ronda completa, el profesor
coordinador proclama los resultados y el alumno anotador los escribe en la
pizarra. Entonces todo el alumnado, al ritmo que el músico marque, cambia de
puesto: quienes acaban de jugar, se sientan al final de la
hilera del “corralito” de su clase; el primer alumno de los “corralitos” se sienta en el
puesto respectivo de juego, y todos los demás adelantan un puesto en su “corralito” respectivo. El profesor de cada grupo supervisa que se haga el
cambio correctamente mientras suena la música, pues cuando esta cesa, todos callan y se comienza de
nuevo el juego.
Cuando un jugador pasa palabra, el siguiente, de la clase sucesiva, tiene la
posibilidad de contestar, pero no se vuelve a leer la definición ni la letra
por la que se iba. Si también pasa palabra, se pregunta sucesivamente a todos
los jugadores del turno. Si ninguno acierta en una ronda completa, se produce
cambio general, siempre al ritmo que marque el músico y los de la siguiente ronda deben
responder sin que tampoco se repita la definición ni se recuerde la letra por
la que va el juego. Solo durante los cambios de ronda, los jugadores pueden comunicarse con los de su equipo.
Si ninguno de esa segunda tanda acierta, el locutor da
la respuesta correcta y se toca melodía para un nuevo cambio de turno, que
comienza por el jugador de la clase que primero había pasado palabra.
Los dos controladores van computando los aciertos y errores
en una plantilla con las letras del abecedario: por cada palabra acertada, rodean la letra
correspondiente y el equipo consigue un punto, mientras que, por cada error, tachan la letra en cuestión. En caso de acertar un jugador el abecedario completo, consigue diez puntos adicionales para su clase.
Si alguien no respetase las normas, el coordinador penalizaría a su clase con la resta de tres puntos.
El juego dura hora y cuarto, y diez minutos
antes de finalizar, se para la prueba, habiendo avisado previamente de
que se trata de la última ronda. En ese momento se calculan los puntos
conseguidos por cada equipo, se anotan en la pizarra y se proclama la clasificación.
El premio para la
clase ganadora será un desayuno en la cafetería en hora lectiva.
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