
Cuando llevamos meses estremecidos por la hambruna que fustiga el Cuerno de África, conviene recordar que hoy, domingo 16, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, y que en esta semana de octubre solemos dedicar nuestro Texto a los Objetivos del Milenio para la erradicación de la pobreza, compromiso que parece que los Gobiernos han olvidado sumidos en la crisis y ocupados ahora en refinanciar a la banca.
No podemos olvidar, sin embargo, que, según la Resolución 35/70, del 5 de diciembre de 1980 de la Asamblea General de la ONU, "La alimentación es un requisito para la supervivencia y el bienestar de la humanidad y una necesidad humana fundamental"
La finalidad del Día Mundial de la Alimentación, proclamado en 1979 por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y ratificado por la Asamblea General de la ONU, es que las poblaciones tomen conciencia del problema alimentario mundial y fortalezcan la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.
El lema de 2011 es “Precios de los alimentos: de la crisis a la estabilidad”. En el folleto de este año se explica cómo se ha multiplicado en los últimos meses el precio de los alimentos, cómo la especulación golpea de nuevo a los más débiles y desestabiliza los mercados.
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